¡Somos un sueño de Dios!

Un amigo siempre soñó con tener una hija. Siempre imaginó los cuidados que le proporcionaría y las atenciones que le brindaría. La llevaría al médico al menor signo de resfriado. La inscribiría en el mejor colegio que el pudiese y le proporcionaría una vida sin complicaciones, siendo él, su padre, el mejor amigo, consejero que ella pudise encontrar en su vida.

Todo eso ha sido el sueño de Rafael, que con 23 años, ha realizado los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, y al llegar a la meditación del llamado de Dios, para “servir” bajo su bandera, él, Rafael, sintió que el amor de Dios hacia su persona, era como el amor que el le tenía a su soñada hija.

¡Somos un sueño de Dios! exclamó en una eucaristía, en la cual su corazón latía con fuerza al sentirse él mismo, un sueño de Dios, que desde antes de nacer le amó, le entregó todo sin medida, tal y como él ha soñado con su primogénita.

¿Eres un sueño de Dios?

Yo si.

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