Dar el corazón

Si no vienes a dar el corazón y la vida,
no te molestes en entrar,
porque en tu entrada
comienza tu salida.

Si tú vienes a buscar un lecho
para una ocasión mullida,
no te molestes en entrar,
donde la flor más bella
es una herida.

Este es un lugar propicio
tan sólo para el sacrifcio.

Aquí tienes que ser el último en comer,
el último en tener,
el último en dormir,
el primero en morir.

Poema del Indio Nabori

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