“Nuchita es muy inteligente, bonita y hogareña”

Mi padre Francisco Díaz comparte espléndida y emotiva carta acerca de mi abuelita.

 

Hace algunos días me solicitaste algunas líneas para retratar a tu abuelita Cándida Luz, mi madre.

Hija de Victoriano Díaz y Prudencia López, segunda de cinco hijos. Su nombre Cándida Luz, fue confirmándose conforme a su crecimiento físico. Ojitos acaramelados, nariz perfecta, cabello profundamente rizado, estatura menuda… corazón gigante y sentimientos excepcionales destinados solamente para amar. Desde pequeña despertó la admiración de familiares y conocidos…”esta Nuchita es muy inteligente, bonita y hogareña…” solían expresar. Le gustaba mucho rezar, aprendió El Santo Rosario de memoria (cuando eras pequeño, frecuentemente juntaba tus manitas y te enseñaba a rezar… tú y tus hermanos Emmanuel, Josué y Luis Enrique, también a los 3 o 4 años, aprendieron el Rosario de memoria y los cantos a la Virgen, especialmente MIS DOS MAMÁS). La lectura y escritura acaparaban su atención y con 16 ó 17 años, fue designada por las autoridades comunitarias, para que se desempeñara como Maestra de la escuela urbana, tan sólo con cuarto año de educación fundamental.

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Tengo aún misivas escritas de su puño y letra… Qué caligrafía, ortografía, redacción y estilo!!! En esas circunstancias, cierto día, escuchó que su primo en segundo grado, Ricardo “el hijo de la niña Julia”, después de vivir muchos años en la ciudad capital, regresaba a nuestro Soloma y que dentro de sus proyectos estaba “sentar cabeza”. Los diálogos de las muchachas se centraban en la posibilidad de que alguna de ellas fuera la agraciada (Ricardo, 25 años, apuesto, simpatiquísimo, todo un galán), sin saber que antes de abandonar la capital, él afirmó “voy a Soloma, a casarme con la Nuchita porque ella es la mujer que la vida tiene para mí”.

Se casaron… los primeros años no fueron fáciles… Papá por cuestiones laborales se trasladó a varios municipios, incluso a la cabecera departamental de Huehuetenango. Anita y Ricardo, que fueron los primeros de los seis hermanos, podrán de una mejor manera explicar las condiciones de vida que les rodearon… sé que hubo limitaciones económicas que fueron superándose conforme pasaban los años, por lo que Victoriano, Enrique, Yenchita, también tendrán una palabra qué decir… en el caso personal, llegué y tuve condiciones sumamente favorables… con decirte que mi pa me trajo un triciclo nuevo de la capital… sin embargo aún con esas condiciones difíciles, Ricardo fue el primer Bachiller en Ciencias y Letras graduado de nuestro pueblo… bueno algún día escribiremos conjuntamente las cosas… Mi madre, mujer piadosa, me llevó de la mano todos los días a las casas de familiares y vecinos a rezar las Novenas de los Santos… te confieso que casi me aprendí de memoria los rezos y cánticos… y esto indudablemente marcó mi vida espiritual (me gusta mucho rezar, tú lo sabes).

Siempre consideré que tu abuelita era una mujer excepcional, que amó profundamente a mi padre, un amor sin condiciones, sin barreras, amor de verdad…Recuerdo con mucho agrado cómo participaba en la vida litúrgica de la Iglesia… sus oraciones públicas, sus rezos en las noches, sus libros con la vida de los santos… y siempre me llamó la atención y se lo pregunté algunas veces… “¿Por qué le tienes devoción a San Ignacio de Loyola, aún cuando en nuestra comunidad no se tiene un conocimiento generalizado de este siervo? Es más ¿Por qué lo tienes de patrono de la casa?. Su respuesta fue siempre la misma… “El es el General de los Ejércitos de Dios…y todo para Gloria de Dios”. Y cada fiesta de San Ignacio, en el mes de julio, rezábamos la novena y el 30, tamales y chocolate para todos los asistentes. Te apunto que luego tus abuelitos tuvieron un Hospedaje y precisamente lo denominaron Hospedaje San Ignacio… Solamente tuve una explicación a la devoción ignaciana de mi madre, cuando optaste por la Compañía; tanto tu ingreso como el de tu hermano Emmanuel al Seminario Menor de Quetzaltenango, sucedió una vez ella ya no estaba con nosotros y fruto de su intercesión.

Salí del pueblo para la cabecera a estudiar el nivel medio… sé que mi madre lloró y se refugió aún más en las manos de Dios… Luego partí para San Marcos, donde finalicé el Bachillerato en CC y LL… dos opciones se presentaban en mi vida… continuar la carrera de Medicina o Ciencias de la Comunicación… o seguir algunos consejos expresados por Padre Waldo, español, jesuita, que compartía con nosotros una experiencia de acompañamiento juvenil y que me sugería una experiencia en la vida religiosa…

En octubre de 1976, tu abuelito fallece de un fulminante ataque al corazón… ya no participé en acto de graduación y regresé definitivamente a la casa… aún con la propuesta de mis hermanos de apoyar mis estudios superiores… opto por acompañar a tu abuelita con una promesa ante los restos mortales de mi padre “no dejaré a tu esposa, hasta que la muerte nos separe”. Y así fue. Me dediqué a tareas comerciales y siempre estuvo mamá acompañando estos proyectos…y ya ves, luego de los años, he finalizado estudios superiores y desarrollado la profesión en las ciencias de la comunicación.

Nuestra vida fue maravillosa… recibiendo sus cuidados, atenciones que solamente la madre puede ofrecer… Los platillos elaborados por mamá, deliciosos… los tamales colorados cuya receta aprendió muy bien tu ma y que tanto te gustan.

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En 1980 hice un Cursillo de Cristiandad y lamentablemente no lo supe aprovechar plenamente por los complejos del “joven del evangelio”… recibí un solo regaño de mamá… la tarde en que enseñando a manejar a tu tía Yenchita, nos empotramos en las gradas del templo parroquial y ella se molestó mucho… nos hincamos en el patio de la casa para solicitar su perdón… nunca le di un disgusto… al salir del Cursillo, no me incorporé al método, creyendo que no eran tan necesario para mí, en vista de que estaba en la pastoral de la Iglesia y “era un excelente cristiano”.

Una tarde cuando hubo una Ultreya de Bienvenida de un posterior cursillo, invitaron a mamá y a mí; Padre Eduardo, Vicario de la Parroquia, que falleciera un año después y dejara un gran vacío en quienes lo quisimos mucho, propició que yo asistiera… en el transcurso de la actividad, alguien dijo: “Vean, la única que no es cursillista es doña Cándida” Padre Eduardo intervino y se escuchó una expresión que marcó mi vida y me hizo, a partir de ese momento vivir intensamente los medios de perseverancia del MCC; el Padre dijo: “Creo que doña Cándida también es cursillista… es más su vida es un constante cursillo de cristiandad”. Tú y tus hermanos crecieron de arriba para abajo… ultreyas locales, zonales, comarcales, diocesanas, nacionales…

Aún conservo los mensajes de mamá cuando servíamos en los equipos de dirigentes en los Cursillos de la diócesis de Huehuetenango… (tengo una carta tuya haciendo palanca y expresando que ayudarías más en la tienda, con tal de que me fuera bien el Cursillo).

Siempre escuché orar a tu abuelita pidiendo que un hijo suyo se hiciera sacerdote y tu pa era el único soltero de la casa… cuando conocí a tu ma, no dejó de sorprenderse, pero tomó esta relación con mucha alegría… es más… cuando ya formalizamos nuestro matrimonio, tu abuelita nos obsequió el traje blanco de tu madre y ella misma pidió el diseño, tal y como lo deseaba. Quiso mucho a Astrid que fue una verdadera hija para ella… las atenciones últimas que recibió, luego de su penosa enfermedad, también fueron prodigadas por tu querida mamá.

Tu abuelita le sobrevivió 13 años a papá. Durante este tiempo de viudez, se dedicó en cuerpo y alma a la vida espiritual… una jornada extraordinaria que se vio intensificada en la época de la guerra interna que nos obligó a abandonar nuestra casa, precisamente en el año 1982. Tú naciste refugiado, en un lugar que no era tu casa… No se olvidará jamás las noches de rezos con tu Tía Yenchita, tu primo Ricardo Efraín, Tu ma y tu abuelita… esas oraciones eran tan intensas y confiadas en la misericordia de Dios que me pareció siempre que vivíamos como las primeras comunidades cristianas… perseguidas y en las catacumbas…

Agradezco al Señor haber sido formado en el vientre de mamá… anoche que compartía con tus tíos Ricardo y Toyanito, me contaron lo sucedido la noche de mi nacimiento… alrededor de las 6 de la tarde mamá comenzó con los dolores… aún preparó la cena y otras comidas para los siguientes días… cuando vio que estaba todo listo, mandó traer a ma Xelita, la comadrona, que también fue mi madrina, quien poco tiempo después anunció que había nacido un hermoso varón.

 Cándida Luz, entregó su espíritu en el mes de marzo de 1989. Su partida fue serena… aún tengo el ambiente en mi memoria… Todos los hijos alrededor de su cama… Anita, nuestra hermana mayor, cantando salmos y hablándole al oído “todo está bien, ve a los brazos de tu Creador, vete en paz”. Y voló al cielo.

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Una respuesta a “Nuchita es muy inteligente, bonita y hogareña”

  1. Francisco Díaz. dijo:

    Gracias Fran por tener en tu blog estas letras… me intensifican una lágrima y Gracias Dios mío por tu infinito amor reflejado en los ojos de mi madre.

    Me gusta

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