Introducción Retiro Espiritual Ignaciano

Retiro 7mo 2010 002

Lo primero que vamos a realizar en este Retiro, es caer en la cuenta de su importancia.

Este Retiro, como la palabra lo indica, retirarse a.. apartarse por… alejarse de… En la antigüedad, los padres del desierto se retiraban del bullicio de las ciudades y pueblos, se retiraban del conflicto, de sus tareas diarias a estar en soledad, para orar.

Ahora nosotros, nos retiramos, nos apartamos de la vida estudiantil, de las tareas académicas, de las actividades con nuestros compañeros de clase, del interés de los partidos de fútbol, de las películas, de novelas, de rivalidades, de enojos, de recuerdos alegres, de problemas familiares, etc. Nos apartamos, nos retiramos, no para alejarnos de esos problemas, sino para acercarnos a ellos de una manera diferente.

La figura que puede ayudarnos para entender el por qué nos retiramos, es la de un pintor que ha estado trabajando en su obra 3 semanas, pintando, dibujando, mezclando colores, trabajando en diferentes secciones de su obras, y al final, o cuando siente que debe observar y apreciar cómo va su obra, se aleja, se retira de su obra, se aparta de su creación, para poder alegrarse por lo bien que va, o corregir los defectos, colores que hacen ruido, siluetas mal hechas, etc.

Eso vamos a hacer nosotros con nuestra vida, alejarnos de ella, pero no para olvidarla y esconderla, sino  para ver cómo y qué estamos haciendo con nuestra vida, con tu vida.

Afrontamos entonces lo que somos con valentía, pues gente valiente se anima a entrar en su psicología, y en su vida, y preguntarse si está haciendo las cosas bien, y solo alguien valiente reconoce que por sus solas fuerzas no puede avanzar.

Como todos creemos en Dios, la imagen que debemos ir creando nosotros, es la de un Dios que no te juzga, y que no te pide un cambio de vida por el daño que te pueda hacer, es decir, no es por temor a Dios el que vamos a lograr un cambio, es por amor a nosotros mismos y a nuestros hermanos. Entonces la imagen de Dios es la de alguien que no te juzga, pero tampoco es alcahuete ni cómplice de tus ausencias de amor.

Dios te muestra tu realidad, para que observándola, apreciándola, ordenen lo que no les hace bien, y utilicen todo lo que tienen a disposición, tanto cuanto, les haga bien, es decir, usar las cosas, si es que les hace bien.

Entonces, aterrizando, 3 palabras claves.

La primera, “cambio”.  Del ruido a la paz, del caos al orden, del platicar al silencio, de ir rápido a la serenidad, de usar la sola razón a usar el sentimiento.   Por ejemplo.  Al tratar de explicar con un discurso lo que sienten al recibir el abrazo de la abuela, el te quiero de la mamá, eso no se entiende racionalmente, eso se siente.

La segunda, “confianza”.  Hacer todo, sabiendo que en definitiva depende de Dios.

Y la tercera,  “gustar”. No tanto el saber harta y satisface el alma, sino gustar de las cosas internamente.

fin…

© Francisco Díaz

Fotografía tomada en el Centro Loyola con estudiantes del ESJ de El Salvador.

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