Lo que aprendí

Aprendí que siempre necesito aprender.

Aprendí que siempre necesito consejo,
que no hay nada más valioso que estar vivo.
Que el conflicto es la ocasión perfecta para crecer
y no para maltratar.

Aprendi que yo soy imporante,
tan valioso que no escucharme sería el peor error,
el perderme lo más lamentable,
el dejar de ser, mi propia muerte.

Aprendí que soy humano y no santo,
que soy Cristiano en pie de lucha
y no ángel inmaculado.

Aprendí que mi lucha es sin sentido,
pues mis guerreros se cansan,
por eso no obligo, ni me obligo,
sino que comparto mi alegría de servir al Rey Eternal.

Por último, aprendí que vivir no es suficiente,
sino que sentime vivo y nuevo,
nuevo para asombrarme, para alegrarme
para desconcertarme, para encontrarme.

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Esta entrada fue publicada en Reflexión y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Lo que aprendí

  1. Anonymous dijo:

    Esto es muy bonito interesante reflexión

    Me gusta

  2. Anonymous dijo:

    Me llama la atención ese "don" que tiene para expresarse… quisiera una copia de esta publicación….SaludosKaren Vásquez

    Me gusta

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