¿Cómo se dice?

10 de Octubre de 2010
XXVIII Domingo Ordinario, Ciclo C
Evangelio según San Lucas 17, 11-19
Los diez leprosos

Nos hemos olvidado de lo que significa vivir como ser humano.  Pareciera que la técnica y la rigidez de las instituciones han matado nuestros sentimientos.Mostrar compasión y comprensión es objeto de críticas.  Como si todo gesto generoso fuera pecado.  Como si toda muestra de gratuidad, hacer las cosas sin pedir nada a cambio, fuera una acción no razonable.  Puede que lleguemos incluso a condenar esas actitudes.

El Evangelio empieza con un grupo de diez leprosos.  Apartados de la sociedad por la enfermedad y por considerarse castigos  por Dios.  Oficialmente eran los excluidos.  Todos sabían que no debían acercarse o platicar con ellos.  ¿Qué pedían?  “¡Jesús Maestro, ten compasión de nosotros!”.

¡Compasión!  Jesús nos enseña nuevamente que el ser humano es lo que más vale.  No va en contra de las estructuras, pero si las ubica en su justo lugar ante la realidad humana.  Jesús los ve y les habla.  Jesús los purifica de su enfermedad.

¿Cuántas veces por nuestros razonamientos o legalismos hemos dejado de tratar a los demás como seres humanos?  ¿Cuántas veces hemos dado mayor importancia a la norma que al sentimiento humano?  ¿Por qué lo vemos como debilidad y no como nuestra mayor grandeza?

Al quedar purificados, Jesús recibe las gracias de uno de ellos.  Eran diez.  ¡Gratuidad!  Gratuidad a la hora de dar.  Jesús mostro compasión y sanó a los leprosos sin esperar nada a cambio.  Esto significa que el agradecimiento fue incluso una sorpresa.  Para los leprosos no fue sorpresa.  Acostumbrados a pedir comida a todos los que veían, era normal el desprecio y las malas miradas.  Pero con Jesús no fue así.  El dar las gracias entonces, no fue un acto que ensalzara a Jesús.  Dar las gracias fue para el leproso el acto más sublime de gratitud y de entendimiento que todo ser humano puede hacer.  Las mamás siempre le dicen a los niños pequeños cuando alguien les regala algo ¿cómo se dice? Tímidamente hemos respondido ¡muchas gracias!.

Seamos agradecidos con lo que tenemos.  Demos gracias a los que nos hacen bien.  Reconozcamos que tenemos suficiente para vivir contentos.  Entonces,  dar las gracias será una nueva oportunidad de engrandecer nuestra mente y renovar el corazón.

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