¿Algo anda mal?

Fui a ver la película “Los mercenarios 2”.

En ella aparecen Barney Ross (Stallone) y su equipo de amigos rudos e inmisericordes, que son obligados a rescatar información valiosa.  Al inicio parece ser una operación sencilla, pero la ambición de “otros mercenarios” hace que más de 80 minutos, de los 102 que dura, sea una secuencia respetada; te disparo, mato y recargo, te disparo, mato y recargo, te disparo, mato y recargo, y así sucesivamente.

Me di cuenta que en realidad he visto la mayoría de películas de los señores del género de acción en sus diversas facetas y épocas; Rambo, Rocky, Terminator, Soldado universal, Coman élite, Arma mortal, El asesino, Los señores de la guerra, por citar algunos nombres que ahora recuerdo.  Queda claro que no las aborrezco.

Aquí viene la contradicción, pues considero que violento no soy, ni estoy a favor de promover entre la población la portación de armas.  Tampoco proclamo que la solución a todos los problemas sea un enfrentamiento bélico -ya estamos claros que una guerra crea más problemas que soluciones-.  Por eso me alegra que una parte de mi humanidad, puede ser el área no violenta, me obligue a cuestionar y analizar la clase de mensajes que he recibido de estas películas, que según me he enterado, alguna enfermedad psicológica han de provocar.

No quiero ser escandaloso con este tema, pero inevitablemente traigo a la memoria las 12 personas asesinadas en el estreno de la película de Batman, “The Dark Knight Rises”, por un joven de 24 años, que al parecer confundió la realidad con una escena más de Hollywood, pasando de ser un estudiante destacado, a identificarse con el malo de una película que no existe.

¿Tienen la culpa los productores y actores de las películas de acción?  Puede ser que no, en tanto que nadie nos obliga a consumir sus historias en las cuales prevalece la venganza.  Pero son responsables pues podrían decidir demostrarnos que el ser humano es más que eliminar lo que estorba.

Por eso no pierdo la esperanza que algún día las grandes industrias decidan cambiar y mejorar los mensajes que consideren necesitamos, y que los actores se den cuenta que hay papeles que pueden ser de más valor.  ¿Qué pasaría si en lugar de 30 años de técnicas de combate, Stallone se dedicara al cuido a la ecología? ¿Cuál sería el resultado de ver a Van Damme luchando contra el analfabetismo a nivel mundial? ¿Quién seguiría a Bruce Willis si apareciera en campaña contra la desnutrición infantil?

En lo que todo esto se hace realidad, con resignación más que con entusiasmo, cuando venga la tercera entrega de “Los Mercenarios”, posiblemente la veré.  ¿Algo anda mal?

©Francisco Díaz

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3 respuestas a ¿Algo anda mal?

  1. Anonymous dijo:

    Me llega Pancho. La conciencia, o más bien el tipo de ser humano que somos y podemos llegar a hacer depende más, que del contenido cinematográfico que veamos, del tipo de relaciones que construimos, en ellas nos es que nos podemos re-crear… y son este conjunto de re-ligaciones con nuestra vida e historia la que hace posible ver este tipo de películas y no exponer el humanismo en nosotros…

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  2. Josué Rodríguez dijo:

    Está de que nos sentemos un día a platicar sobre aprendizaje cognitivo social y otras cuestiones que se prestan a este tema. Es de ver. Igual que es de ver lo de la batería de Fe y Alegría.

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