Sede Vacante

La Iglesia debe aprovechar la coyuntura actual para corregir sus errores y continuar su seguimiento al Dios de Jesús.

La renuncia del Papa merece que recordemos las palabras de Valentin Menendez sj, cuando en la Congregación General 35, aceptaban la dimisión de Peter Hans Kolvenbach sj, como General de la Compañía de Jesús, a pesar de saberse que el Superior General  de los Jesuitas es elegido para toda la vida y no para un momento determinado.  He aquí las palabras pronunciadas el 14 de enero de 2008 en Roma: “En primer lugar queremos decirle que nos sentimos edificados del ejemplo de libertad de espíritu con la que Usted ha interpuesto su renuncia, enmarcándose así en el espíritu del Evangelio y de los Ejercicios (Espirituales Ignacianos), tan distinto de la dinámica de este mundo de aferrarse y luchar por los puestos de poder y de prestigio. Nuestro carisma y legislación no son buenos solo porque propongan bellos ideales, sino sobre todo porque hay personas que saben encarnarlos y vivirlos.”  Con esas palabras Kolvenbach reconocía su debilidad y ofrecía el puesto a alguien que lo pudiera hacer mejor. 

Desde esta óptica, la renuncia del Papa es un ejemplo para los políticos, empresarios y con mucha más fuerza para los líderes religiosos que no entienden que su humanidad se va gastando y que la lucidez y fortaleza les abandona.  Por ello es un gesto digno de ser sopesado y reflexionado en aquellas esferas, religiosas o no, en las cuales el poder se vuelve una enfermedad y no una petición popular.

Con la “sede vacante”, se abren categorías humanas que ofrecen viento fresco a las estructuras eclesiales, que van por buen rumbo cuando realizan acciones que persigan demostrar humanidad y no inmortalidad.  Decir que el Papa está cansado y agobiado por los problemas acumulados de la Iglesia Universal, no es más que confirmar que los Cardenales, Obispos, curas y monjas, son seres humanos como cualquiera de nosotros. 

Lo anterior sirve para decir que la Iglesia -como Jerarquía- debe crecer y propiciar espacios que le conecte con la realidad de un mundo que desea comprenderle y ayudarle.  Incluso los círculos que critican a la Iglesia, pareciera que una de sus  intenciones es purificar a los seguidores de Jesús de todas las mentiras y falsedades, y que sean más auténticos y dignos de respeto.  Por ello la crítica también es ganancia, pues nunca en la historia han existido diversos grupos, creyentes o no, que desean ver una Iglesia que sea signo de esperanza y caridad.  Además, ser receptivos con las críticas, conduciría a una elección democrática del Papa, presbíteros más serviciales y menos apegados al poder, homilías humanizadoras y menos condenatorias, y ejemplos de santidad menos celestiales y más admirables e imitables, como los de Monseñor Romero y los mártires Latinoamericanos.  De esa forma ganamos todos.

Un tema colateral, pero no menos importante que ha salido y ocupado a los medios de comunicación serios y amarillistas, ha sido el contenido insinuado o demostrado en los Vatileaks.  Sea o no cierto de los escándalos ocultos, sea o no cierto el nivel de corrupción, no se puede dejar pasar el momento para que todos exijamos “transparencia” en la curia, y que los pocos cardenales “traidores” -traicionan su seguimiento a Jesucristo- sean sancionados o removidos de sus puestos.  Por eso es importante volver de una manera sana a la autocrítica,  de tal manera que la elección del nuevo Papa responda a los problemas concretos de los cuales Benedicto XVI dijo estar preocupado.  Un Papa que sea electo por ser de tal país o ideología, puede ser o no un criterio.  Pero lo que debe ser una obligación para el nuevo Pontífice es dar respuesta y soluciones concretas a los problemas acumulados por años, para lo cual se requerirá que tenga la suficiente apertura para escuchar las voces de tanta gente que ama a la Iglesia, razón por la cual están dispuestos a señalarle los errores y a proponer las mejores soluciones.

Para terminar, después de estar leyendo y escuchando opiniones al “derecho y al derbez” sobre la renuncia de Joseph Ratzinger, biografía que recomiendo leer, estoy seguro que la elección del nuevo Papa, bien o mal, va a realizarse de la mejor manera pues disponen de todos los medios humanos y económicos para que todo marche con tranquilidad.  Por esa razón, el cónclave “cum clavis” (“bajo llave”) la “fumata blanca” y el “habemus Papam”, si bien es un momento histórico trascendental, no debe ser más importante que pensar y preocuparnos por aquellos que hoy amanecieron con hambre y sed de justicia, pues día a día tienen que sobrevivir en un país violento, que hace pacto con los delincuentes, y que vulnera los derechos humanos de los más pobres fruto de la injusticia social generalizada, en donde pocos acaparan todo y dejan a muchos sin nada.

© Francisco Díaz

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