Tenemos Obispo de Roma

La Iglesia Latinoamericana inicia un compromiso religioso fundamental, fruto de la elección de un “paisano” que conoce de las alegrías y tristezas de su pueblo.

“Jesuita y latinoamericano”.  Así han resonado en cientos de voces de todo el mundo estas dos palabras poco conocidas consecuencia de la elección de Jorge Mario Bergoglio, S.J como obispo de Roma.  Primero por Jesuita, pues todos saben que San Ignacio no era muy favorable a que se ocuparan puestos de poder en la Jerarquía de la Iglesia, y segundo por latinoamericano, pues algunos no saben dónde queda Argentina, ubicándola en África o en algún lugar de México.

Las biografías y análisis han iniciado una maratónica carrera que promete ser exhaustiva como nunca antes se ha visto en la historia, pues gracias a los medios de comunicación todos podemos saber de todo en pocos minutos.  De esa manera nos hemos sorprendido cuando Bergoglio pidió la oración de los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, silenciando “al mundo” por un instante, para ofrecer a Dios su misión como nuevo representante de la Iglesia Católica, hasta saber que ha elegido el nombre de Francisco, haciendo alusión a San Francisco de Asís. 

De tal manera que reflexiones tendremos a borbotones.  De lo que estamos seguros es que el mundo, creyente o no, dormirá pensando en que el nuevo Obispo de Roma, viene de una parte del mundo que fue llamada por Juan Pablo II “continente de la esperanza”, pues ni las guerras y dictaduras han apagado la alegría de su gente. 

Hoy todos verán el mapa y ubicarán a América Latina, que a pesar de sus 167 millones de personas en situación de pobreza, según datos del 2012 de La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), siguen luchando por salir adelante en medio de la voracidad de las transnacionales que consumen a cuenta gota la vida de nuestros hermanos.

Mañana todos leerán datos biográficos de Bergoglio y se darán cuenta que su padre, Mario Bergoglio, fue un empleado ferroviario que sacó adelante a su familia a pesar de la desigualdad en materia de distribución del ingreso, en la cual, según datos de la CEPAL, el 10% más rico de la población latinoamericana recibe el 32% de los ingresos totales, mientras que el 40% más pobre recibe solo el 15%.  Ahora puede entenderse que Bergoglio prefiera el transporte público.

De ahora en adelante la mirada estará puesta en América Latina, ya sea por curiosidad o referencia.  ¿Qué encontrarán en nuestra Iglesia Latinoamericana?  Ojalá que lo primero que les contemos es que tuvimos mártires que ofrendaron con generosidad su vida en defensa de los pobres y desprotegidos.  Que entre nosotros pasó Monseñor Romero haciendo el bien y que su vocación de profeta no fue aceptada por los que son capaces de matar, y por eso resucitó en el pueblo.   Que cada 16 de noviembre recordamos a 6 jesuitas asesinados, que junto a Elba y Celina regaron un jardín con su sangre martirial que nos congrega y hace reavivar nuestro compromiso con soñar y hacer realidad un mundo más justo.  Que no olvidamos a Juan Gerardí, obispo guatemalteco, que siendo la voz de muchos dijo Nunca Más injusticia, nunca más impunidad, nunca más abuso de poder, grito que obligó a los mentirosos a destrozarle el cráneo, pues sus ideas brillaban en la oscuridad cual sendero para los Derechos Humanos.

Ojalá que cuando pregunten por la Iglesia Latinoamericana, les digamos que somos un pueblo que añora la paz y por eso recordamos a nuestros hermanos masacrados en el Mozote y Rio Sumpul de El Salvador, y que queremos rezar por los desaparecidos en el Triangulo Ixil de Guatemala.  Que cuando busquen en google, aparezca que los latinoamericanos queremos reconciliación y perdón, virtudes que solo Dios puede crear en el hombre y mujer que ha sufrido producto de la guerra fratricida entre guerrilla y ejército, y que seguimos apostando por la Paz en Colombia, sabiendo que sin oración, ninguna negociación puede restaurar el corazón herido de nuestro hermano.

Bienvenido Obispo de Roma Francisco.  ¡Gracias por elevar nuestras plegarias ante el mundo!

© Francisco Díaz

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4 respuestas a Tenemos Obispo de Roma

  1. Belén RJM dijo:

    Oye Pancho muy optimo tu reflexión…
    me uno a que también…queremos rezar por los desaparecidos en el Triangulo Ixil de Guatemala, agregando pues los desaparecidos en Argentina en la época del proceso militar. Que los latinoamericanos queremos reconciliación y perdón, virtudes que solo Dios puede crear en el hombre y mujer que ha sufrido producto de la guerra fratricida entre guerrilla y ejército, y que seguimos apostando por la Paz en Colombia, sabiendo que sin oración, ninguna negociación puede restaurar el corazón herido de nuestro hermano…
    Gracias por compartirlo. Saludes desde Argentina.

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    • Francisco Díaz dijo:

      Gracias Belu… es importante decir que nuestra Iglesia Latinoamericana tiene una impronta e historia muy importante… podemos aportar mucho.. Saludos.

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  2. Francisco N. Díaz dijo:

    Cada rincón de la patria latinoamericana tiene un cementerio con los restos de sus mártires que claman ser encontrados, identificados, resarcidos… además de la memoria histórica que concluye NUNCA MÁS….

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