¿Necio o generoso?

Él tiene ochenta y tantos años, pero no les da importancia alguna.

Él, viejo para nosotros, demuestra con entusiasmo juvenil el repudio total a dejar de ser útil.

Yo me sentiría “cansado” e invitado a organizar y priorizar mis actividades. Pero él no.

Él acepta que el tiempo pasa, pero uno decide cuando envejecer.

El domingo acaba y mañana será otro día.

© Francisco Díaz

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