Carta a la Promo 2013 del ESJ

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Nota: La siguiente carta omite nombres pues los implicados saben a quienes me refiero.

En el 2009 encontré un grupo de “chiquillos” con mirada vivaz y color jovial.   Ellas, han crecido en belleza e inteligencia, y ellos, en virtud y ciencia. 
Ahora son jóvenes capaces de vencer adversidades, luchar por sus sueños, construir un mejor país y superar todo obstáculo.
“Dadle ciencia y virtud
y veréis a la juventud
cien mundos conquistar”

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¿Qué es un punto verde en el cielo?

Fue un chiste pierde amigos dicho en mi oficina.
De los cuatro presentes, tres se rieron de lo malo del chiste
y una de lo incomprensible.

Me presentaron a vivaces estudiantes uniformados y sentados en orden.  Tal vista era lo único común pues cada uno tenía escrito en su rostro una historia, sueños e ilusiones de los cuales sería testigo privilegiado durante los dos años (2009-2010) que estaba destinado a acompañarles en su proceso de formación externadista, que persigue además de la excelencia académica, proponerles convertirse en “hombres y mujeres al servicio de los demás”.

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Sabiendo que se me escapan algunos episodios, recupero algunos momentos maravillosos que rondan mi memoria

El primer día de clases le dije a ella: “pase a escribir a la pizarra”.  Ese es el primer recuerdo de séptimo.

Todos los días, literalmente todos los días, recibía la visita de un estudiante cuya bolsa de la camisa era la más pequeña de todas.  Le bautice “el niño de la bolsa pequeña”, y hasta el momento nadie sabe y nadie supo dónde compraba las camisas pues aunque pasara de grado y creciera en estatura, la camisa aumentaba de tamaño de largo y ancho, pero la bolsa seguía siendo pequeña.  ¡Es un misterio sin resolver!

Había otro que pasaba secuestrando un juguete miniatura de Batman puesto generosamente por otra estudiante como decoración en mi computadora.  Después de tal secuestro y de intentos ineficaces por lograr su liberación, me contaron que lo tenían encarcelado en la refrigeradora de su casa.  Pero el secuestrado no fue únicamente el Batman, pues los periquitos aparecían y desaparecían sin saber del momento de los hechos.  Pocos saben que un buen día desapareció por unos minutos una silla y el baygon.  A todo esto ¿dónde quedó el baygon?

Con mis estudiantes todo era novedad.  Apareció ella con un jugo natural en bolsa.  Al preguntarle de qué se trataba, me dijo que era una mezcla extrañamente recomendada de zanahoria, rábano y algo más… Parecía saludable aunque nunca se me ocurrió probar tal sabor.

Poco a poco los jóvenes estudiantes me brindaron su confianza

Un día pasé por las mesitas verdes frente a mi oficina y una de ellas me contó con tristeza que su abuelita estaba muy enferma y próxima a morir.  Platicamos y llegamos a la conclusión que la tristeza demostrada era signo del amor e importancia que significaba un ser querido, y que tal reconocimiento de los sentimientos debía motivar una despedida gozosa.

En una de esas tardes en que los externadistas deambulaban por los pasillos en espera del siguiente campanazo que indicaba ingresar a las aulas, una de ella se dio cuenta que tenía en mi oficina una semita “ayúdame a vivir”, y en cuestión de minutos un grupo de 7 la devoró sin dejar rastro.  Risas y bromas nos acompañaron.

Hubo una época en que dos estudiantes trataron de convencerme de dejar de tomar Coca-Cola, y que la sustituyera por una soda con limón para comer con las respectivas “dos con queso y la sorpresa incluida” del cafetín.

En una actividad de clase que requería dramatizar cierta escena, uno de ellos se puso barba hecha con algodón y una sábana.  A medio acto se le cayó la barba y como siempre, “la función debe continuar”.  Al finalizar sorprendieron a todos con una mezcla de rap y lírica que decía más o menos… “Abram” y todos coreaban, “AJA”, “Abram, AJA, Abram, AJA…”.

Me gustaba que hicieran teatro, pues algunas de ellas se entregaban completamente a tales representaciones.  Y qué decir de los títeres, cargando los escenarios, armando los creativos muñecos, grabando el video y editando el audio.

Al devolver los cuadernos de los estudiantes, uno de ellos no tenía escrito el nombre.  Tenía como único signo de identificación el número “4”.  Pasados tantos años, ¿quién era la estudiante de clave 4?

A otras estudiantes les tenía prohibido comer dulces pues el azúcar disparaba la energía de por si sobrante.

En una ocasión, en que la atención estaba dispersa, les llamé al orden y dije: “esto parece el mercado de mexicanos”.  El objetivo era que se controlarán, pero ante tal comparación, todos nos reímos.

En otro momento, faltando minutos para el toque de salida, por estar todos inquietos y sin poner atención a la inconclusa clase, impuse el “castigo” de permanecer en el salón hasta que yo les indicara. El timbre sonó.  Todos en silencio, y por 30 segundos parecía que la resignación llegaba, y a los 35 segundos les explique que eran bromas.  Y nos reímos nuevamente.

No todo fue clases

Hicimos pastoral social y compartimos la espiritualidad Ignaciana en MAGIS.  En el retiro, recuerdo que en plena acción de gracias y posterior a un momento en el cual todos escribieron sus malas acciones, la dinámica era quemar los papeles como símbolo de cambio de actitudes.  Fue un momento agradable pues los fósforos no encendían, el viento apagaba los papeles, y yo, cada vez más nervioso ante la vista de todos intentaba sin éxito tal labor.

Con seguridad todos notarán que algunos de aquellos jovencitos que conocí en séptimo no estarán con la “promo” en la graduación.  Diversas razones les llevaron a terminar su bachillerato en otros colegios, pero no dudo en afirmar que la amistad de todos nosotros se fue con ellos.

Al terminar de escribir estas líneas, aquellos “chiquillos” vivaces son ahora hombres y mujeres preparados para transformar la realidad de su país.  Los conocí como mis alumnos.  Ahora son amigos y amigas, que de encontrarnos en un futuro no lejano y en latitudes que aún desconocemos, seguramente platicaremos de la vida, de El Salvador, del Colegio, y de los cien recuerdos que brotarán de nuestra memoria.

El día de su graduación, 16 de noviembre, fecha en que recordamos a nuestros mártires de la UCA, les deseo lo mejor en su vida como “ex-ex”.

Le agradezco a Dios la oportunidad que me brindó de conocerlos e incluirlos en mi vida. He de confesarles que cada vez que paso frente al Externado, irremediablemente alguien me pregunta si estoy llorando.  Siempre respondo:  “No estoy llorando.  Se me metió un “iba-en-el-carro-y-pasamos-a-la-par-del-externado” en el ojo.” (copy paste del fb del que encerró a batman en la refri. ¡Libérenlo!)

© Francisco Díaz

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4 respuestas a Carta a la Promo 2013 del ESJ

  1. Pancho, ahora entiendo tantas cosas… ya sabía lo de Batman xD

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  2. Rosa Ventura dijo:

    Tssss…

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    • J.C. García dijo:

      Yo también tuve el privilegio de conocerlos (al menos a la parte de la promo del vespertino) desde 7mo. grado y siempre he tenido la impresión, ahora comprobada, de que se trataba de un grupo especial. Puedo decir que pasamos grandes momentos en las aulas (la Constitución) que no puedo olvidar y ahora me complazco de verlos hechos unos bachilleres, ellos saben de mi gran aprecio y mi admiración (según se rumora, se gradúa la promo entera) hacia ellos. Espero verlos a todos y todas el sábado 16.11.13. Quien los quiere: J.C.

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  3. Francisco Díaz, SJ dijo:

    Queridos amigos y amigas. Promo 2013.

    Hoy, 16 de noviembre, con la entrega del diploma y foto oficial, el Externado habrá cumplido la misión de formarles para ser hombres y mujeres de bien. Ahora les toca a ustedes hacer vida lo que han aprendido.

    Los invito a fijar su mirada en ideales altos y sublimes. Que la vida de ustedes sea testimonio de optimismo y esperanza, de entrega y esfuerzo diario, buscando la excelencia en todo. Hoy, fecha en que recordamos a nuestros mártires de la UCA, hagan un espacio del día para reconocer que “entramos para aprender y salimos para servir” y que “ante tanto bien recibido, en todo Amar y Servir”. ¡AMDG!

    De todo corazón, me alegro con ustedes. ¡Felicidades!

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