V Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 1, 29-39)

V Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B

(Marcos 1, 29-39)

Y se fue a un lugar solitario y allí oraba
καὶ ἀπῆλθεν εἰς ἔρημον τόπον κἀκεῖ προσηύχετο

Jesús aparece un día sábado en la sinagoga de Cafarnaún. Inmediatamente inician sus actividades; se pone a enseñar y a curar (v 21-26). Parece que la forma de proceder de Jesús ha causado tal asombro que pronto la gente se encargó de extender su fama por toda la región de Galilea (v 28).

En cierto sentido, Jesús no ha pasado desapercibido, y el evangelista Marcos se ha encargado de dejar claro que la gente que escuchó su enseñanza y observó la curación dentro de la sinagoga, le seguirá de ahora en adelante pues encuentran en Jesús una autoridad distinta a la de los escribas (v 22). Podemos imaginar que en ese grupo de personas algunos lo seguirán por mera curiosidad, y otros, para ver qué más puede hacer aquel de quien tanto hablan.

Poco importa el lugar. La sinagoga desaparece de la narración y ahora el lugar de la actividad de Jesús se traslada a la ciudad y calles, es decir, «por toda Galilea» – εἰς ὅλην τὴν Γαλιλαίαν-.

El evangelista, nuevamente, tiene la gentileza de explicarnos que «estaba toda la ciudad» -ὅλη ἡ πόλις- pendiente de Jesús. Todos presenciaron el momento en que Jesús «levantó» -ἤγειρεν- de su enfermedad a la suegra de Simón, las numerosas curaciones y la forma en que expulsó a muchos demonios (v 34).

Los versículos 32 a 34, son importantes para comprender uno de los aspectos centrales del relato evangélico: v32. Le llevaron a «todos» -πάντας- los enfermos y endemoniados; v33. «Toda» -ὅλη- la ciudad lo seguía; v34. Sanó «a muchos» -πολλοὺς-, y expulso «muchos» -πολλὰ- demonios.

A nivel práctico, tenemos la impresión de un éxito rotundo a nivel misionero; Jesús es aceptado y desarrolla su actividad por toda la ciudad. ¡Qué más se puede pedir! ¡Jesús y sus discípulos son famosos!

Después de tanto trabajo, la lógica de la retribución dicta que además de un merecido descanso, sean los familiares los primeros en agradecer por las curaciones realizadas. En ese orden de ideas, así como la ciudad entera se ha beneficiado de la enseñanza y curaciones de Jesús, lo menos que tendrían que hacer, es honrarlo con toda clase de regalos y elogios.

Jesús nuevamente sorprende con su actitud. Contrario a todo lo que podría esperarse después de una jornada exitosa, Jesús sale temprano y en solitario se pone a orar. Ese momento de comunicación con su Padre parece ser la mejor forma de encontrar sentido a lo vivido durante el día; orar en solitario. Agradecer lo bueno y renovar energías para el día que viene. Nada de esperar que le agradezcan ni mucho menos que lo alaben. Lejos queda el evangelista de caracterizar a Jesús como protagonista que aprovecha la fama para vanagloria personal.

Finalizada la labor en Cafarnaún, en vez de quedarse un día más y disfrutar de sus logros, Jesús se pone en camino pues la misión continúa «predicando en las sinagogas por toda Galilea y expulsando los demonios» -κηρύσσων εἰς τὰς συναγωγὰς αὐτῶν εἰς ὅλην τὴν Γαλιλαίαν καὶ τὰ δαιμόνια ἐκβάλλων- (v39).

© Francisco Díaz

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