Domingo de Pascua – Ciclo B (Juan 20, 1-9)

Domingo de Pascua – Ciclo B

(Juan 20, 1-9)

Recodad cómo os habló
μνήσθητε ὡς ἐλάλησεν ὑμῖν

La imagen del sepulcro vacío y la reacción de los discípulos aparece en los cuatro evangelios. Con tal de recordar e interpretar de manera general los relatos, aparecen en negrita y cursiva algunos elementos comunes, a los cuales hemos asignado una letra.

Mt 28, 1-8

  • María Magdalena y la otra María (a)van al sepulcro. Apareció un ángel y les dijo: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado. Pero (b)no está aquí, pues ha resucitado,(c)como había anunciado. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: ´Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis.´ Ya os lo he dicho». Ellas corrieron a dar “con gran miedo y gozo” la noticia a los discípulos.

Mc 16, 1-8

  • María Magdalena, María la de Santiago y Salomé (a)van al sepulcro y lo encuentran con la piedra retirada. Un joven vestido con una túnica blanca les dijo: «No os asustéis; sé que buscáis a Jesús de Nazaret, el Crucificado. (b)Pero ha resucitado, ya no está aquí. Ved el lugar donde lo pusieron. Id, sin embargo, a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis, (c)como os dijo.»  Ellas salieron huyendo con “gran temblor y espanto”, y no dijeron nada a nadie.

Lc 24, 1-8

  • Ellas (a)fueron al sepulcro y la piedra había sido retirada. Entraron y no encontraron el cuerpo. Se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes y les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? (b)No está aquí, ha resucitado. (c)Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, cómo os decía: ´Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, pero al tercer día resucitará.´» Ellas recordaron sus palabras.

Jn 20, 1-9

  • María Magdalena (a)va al sepulcro y vio que la piedra estaba retirada. Le avisó a Simón Pedro y al discípulo a quien Jesús quería que alguien (b)«se ha llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto». Ambos salieron corriendo. El otro discípulo llegó primero, vio los lienzos en el suelo, pero no entró. Llegó Simón Pedro, entró al sepulcro, vio los lienzos y el sudario. El otro discípulo (el que había llegado primero), entró al sepulcro y; «vio y creyó», “pues hasta entonces no habían comprendido que, (c)según la Escritura, (b)Jesús debía resucitar de entre los muertos”.

a) Al sepulcro «εἰς τὸ μνημεῖον»

El proyecto de Jesús ha llegado al final. Los discípulos lo abandonaron durante el sufrimiento, y ahora, con su maestro muerto, toca hacer luto y acostumbrarse a que nadie cuestione la autoridad de los escribas y fariseos. Tendrán que contarle a los enfermos y marginados que han matado al que los tomaba en cuenta, al que les reconocía su dignidad, al que se dejaba alcanzar por los leprosos y cenaba con pecadores.  

Al bajarlo de la cruz, dejaron el cuerpo sin vida en el sepulcro. Pero el sepulcro está vacío.

b) No está aquí, sino que resucitó «οὐκ ἔστιν ὧδε, ἀλλὰ ἠγέρθη»

Los discípulos se disponían a realizar el luto correspondiente, dejando las experiencias vividas con Jesús como una historia pasada digna de recordar. Con seguridad, traían a su memoria las acciones realizadas por su maestro; amar al enemigo, situar al ser humano antes que a la ley, y atreverse de llamar Padre cercano al que consideraban un Dios lejano.

El sepulcro vacío indica que no hay tiempo para tal tristeza. No basta decir que el cuerpo sin vida de Jesús no está en el sepulcro, sino que les han dicho que está vivo. Que ha resucitado. Que sus palabras y acciones no deben sepultarse. Jesús vive y eso basta para que todos dejen el luto y salgan corriendo a buscar al Señor.

c) Recodad cómo os habló «μνήσθητε ὡς ἐλάλησεν ὑμῖν»

Si Jesús ha resucitado, entonces los discípulos desean que vuelva a Galilea y –nuevamente- se dedique a predicar y sanar en la sinagoga, que cure a muchos, que integre a la sociedad a los leprosos y que perdone a los pecadores.

Pero, los que ahora deben predicar y enseñar, acercarse a los leprosos y perdonar a los pecadores, son los que acompañaron, entendieron y sintieron la mirada misericordiosa de Jesús. Los que ahora deben anunciar el Reino de Dios, son aquellos que al ver al resucitado, fueron capaces de creer y dedicar sus vidas a continuar la misión iniciada en Galilea.

Que en este Domingo de Pascua recibamos con alegría (Lc 24, 52), la invitación que nos hace el espíritu del resucitado (Jn 20, 22) a propagar esa Buena Nueva en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, sintiendo con certeza que Jesús estará con nosotros “día tras día, hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20).

© Francisco Díaz

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