Santísima Trinidad – Ciclo B (Mateo 28,16-20)

Santísima Trinidad 

Ciclo B (Mateo 28,16-20)

Bautizándoles hacia el nombre del Padre y del Hijo y del Santo Espíritu
βαπτίζοντες αὐτοὺς εἰς τὸ ὄνομα τοῦ πατρὸς καὶ τοῦ υἱοῦ καὶ τοῦ ἁγίου πνεύματος 

Evangelio

 “16 Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. 17 Al verlo, lo adoraron, si bien algunos dudaron. 18 Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y estad seguros que yo estaré con vosotros día tras día, hasta el fin del mundo.»”

(Biblia de Jerusalén, 2009) 

El evangelio de hoy lo podemos dividir en dos partes; la aparición en Galilea y la misión universal. 

Veamos con atención algunos detalles que valen la pena considerar:

  • Galilea fue el lugar donde Jesús llamó a los primeros cuatro discípulos (4, 18ss), y donde ahora pide a los once que se reúnan con él por última vez (28, 7.10.16).
  • El monte, espacio simbólico en el cual el maestro congrega y se revela (5, 1), es el lugar de encuentro entre Jesús y los discípulos que, en medio de la duda de unos y adoración de otros, les da a conocer la misión universal.
  • Enseñando «διδάσκοντες» a todas las gentes, haciéndolas discípulos por medio de la predicación, convirtiendo a todos en hermanos por medio del bautismo. Dar a conocer todo lo dicho y hecho por Jesús, asegura que “… dondequiera que se proclame esta Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho, para que su recuerdo perdure” (26, 13).
  • Ante la grandeza de la misión encomendada, la promesa de Jesús de estar con los discípulos “día tras día, hasta el fin del mundo”, además de suplir la inseguridad o duda de unos, da cumplimiento a lo dicho por el ángel a José “La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros» (1, 23).

¿Qué deben enseñar los discípulos a todas las gentes?

  • Que no debemos desanimarnos ni entristecernos si sufrimos persecución por señalar las injusticias, defender a los pobres, trabajar por la paz y actuar según la misericordia (ver Mt 5, 1-11).
  • Que servir sin pedir nada a cambio, nos permite actuar con libertad frente a las necesidades de nuestros hermanos. De esta forma, sin contrato previo, curar a los enfermos, sanar las dolencias del que sufre y auxiliar al necesitado, se convierte en un estilo de vida que humaniza nuestro entorno (ver Mt 10, 1-15).
  • Que como Iglesia, debemos estar atentos y evitar que nuestras estructuras escandalicen, maltraten o marginen a nuestros hermanos (ver Mt 18, 5-10).

Si sentimos que el encargo misionero supera nuestras propias fuerzas, veamos en la imagen trinitaria del Padre, Hijo y Espíritu Santo, la invitación a sabernos acompañados junto a otros en la misión.

© Francisco Díaz

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