Cuerpo y Sangre de Cristo – Ciclo B (Marcos 14,12-16.22-26)

Cuerpo y Sangre de Cristo 

Ciclo B (Marcos 14,12-16.22-26)

 Evangelio

“12 El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a hacer los preparativos para que comas el cordero de Pascua?» 13 Entonces, envió a dos de sus discípulos con este encargo: «Id a la ciudad. Os saldrá al paso un hombre con un cántaro de agua; seguidle, 14 y veréis que entra en una casa. Decid entonces al dueño: ‘El Maestro dice: ¿Dónde está mi sala, donde pueda comer la Pascua con mis discípulos?’ 15 Él os enseñará en el piso superior una sala grande, ya dispuesta y preparada; haced allí los preparativos para nosotros.» 16 Los discípulos salieron, llegaron a la ciudad, lo encontraron tal como les había dicho, y prepararon la Pascua.

22 Mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió, se lo dio y dijo: «Tomad, éste es mi cuerpo.» 23 Tomó luego una copa y, después de dar las gracias, se la pasó, y bebieron todos de ella. 24 Y les dijo: «Ésta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. 25 Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba, nuevo, en el Reino de Dios.»

26 Una vez que cantaron los himnos, salieron hacia el monte de los Olivos.”

(Biblia de Jerusalén, 2009) 

El evangelio de hoy presenta la narración de la Institución de la Eucaristía. Fijaremos nuestra atención en dos elementos que aparecen en versículos previos:

  • Una mujer (en Jn 12, 3 es María, hermana de Marta y Lázaro), quebró un frasco de perfume y lo derramó sobre la cabeza de Jesús. Esta acción indica dos contenidos: 1. que la mujer reconoció la dignidad mesiánica de Jesús; 2. que al formar el relato parte de la pasión, muerte y resurrección, el hecho de “embalsamar” el cuerpo de Jesús, es preparación para su muerte y posterior sepultura (14, 3-9).
  • La traición de Judas (14, 10-11) que conducido por la codicia, promete entregar a Jesús a cambio de dinero.

Lo anterior nos indica que una mujer (en Mc no tiene nombre), ha sido capaz de reconocer a Jesús como Mesías, y tras ofrecer un perfume de mucho valor, lo ha ungido. Esta acción contrasta completamente con la actitud de Judas, que en lugar de ofrecer, se aprovecha y “entrega” a Jesús para obtener beneficio propio. Los demás discípulos, a pesar de ser los testigos principales de la entrega de su propia vida en la Institución de la Eucaristía, no han reconocido a Jesús como el mesías, ni ungirán su cuerpo previo a enterrarlo (ver 16, 1).

Contrastar estas dos actitudes (la mujer y Judas) del relato de Marcos, nos permite considerar el valor de la Eucaristía como espacio y oportunidad de entrega y autodonación. Es en la vida misma, en el servicio a los hermanos, en mis actitudes cotidianas, donde tenemos la posilidad de salir de nosotros mismos y evitar que sean la codicia y el egoísmo los que ahoguen la generosidad y fraternidad.

© Francisco Díaz

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