Javier Osuna: Un amigo mío en el Señor

Javier Osuna significa, si me permiten la expresión, mucho para muchos.

Fue buen hermano, pues con orgullo y esbozando una sonrisa decía: “ya viste la caricatura de Osuna”, haciendo referencia a su hermano Héctor, considerado uno de los mejores caricaturistas colombianos.

Fue académico vivaz, pues la licenciatura en Filosofía que obtuvo en la Universidad Javeriana y el doctorado en Teología de la Gregoriana de Roma, no ahogaron su mirada infantil y la sonrisa oportuna: “al levantarme doy gracias a Dios por el día que viene”, me dijo en más de una ocasión.

Fue misionero en Japón, donde además de aprender el idioma, dictar clases y conferencias, entabló una sencilla y admirable amistad con el P. Arrupe, prueba de ello las tres fotografías de ambos que cuidadosamente adornaban una esquina de su habitación.  En una de esas fotografías, Arrupe y Osuna aparecen de perfil, “nos tomaron esa fotografía para saber quién tenía la nariz más grande”, contaba Osuna soltando un par de carcajadas.

Ejercicios Espirituales Javier Osuna

Javier me obsequió y dedicó un libro de los Ejercicios Espirituales

Fue un jesuita completo.  Estudioso de la espiritualidad, constituciones y biografía de Ignacio de Loyola.  El libro “Amigos en el Señor”, texto de referencia para todo escolar, parecía traslucir el espíritu que habitaba en Osuna.

El 24 de julio de 1537, Ignacio escribió desde Venecia una carta a Juan de Verdolay, de la cual dice uno de los párrafos:
“De París llegaron aquí, mediado enero, nueve amigos míos en el Señor, todos maestros en artes y asaz versados en teología, los cuatro de ellos españoles, dos franceses, dos de Saboya y uno de Portugal, los cuales todos, pasando por tantas afrentas de guerras y caminos largos a pie y en la fuerza del invierno (…)”.

Fue acompañante espiritual.  Durante dos años y medio Osuna me escuchó y aconsejó, se alegró por mis éxitos y me animó en los fracasos. Siempre disponible pues un mensaje en WhatsApp bastaba para acordar el día y lugar.

Con Javier Osuna almorzando en la Javeriana Spaghetti al pomodoro.

Con Javier Osuna almorzando spaghetti al pomodoro en la Javeriana

Javier Osuna fue mucho para muchos, y por eso extrañaremos su presencia agradable y jovial entre nosotros.

Estamos tristes pues fueron incontables los momentos gratuitos; los tintos mañaneros, las empanadas paisas, el spaghetti al pomodoro, las celebraciones comunitarias, las actividades culturales, “el relajo”, etc.

Los recuerdos golpean y las letras estorban.

Por esa razón cierro los ojos y dirijo una oración a nuestro buen Dios.

Una frase me desborda: Fue mi amigo, un amigo mío en el Señor.

© Francisco Díaz

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Una respuesta a Javier Osuna: Un amigo mío en el Señor

  1. Matilde Velasco de chávez dijo:

    Estimado Francisco: Siento muchísimo la pérdida física de su gran amigo y mentor. Tenga la seguridad que con la partida a la casa de Nuestro Padre, seguirá siendo su estrella que le alumbrará y acompañará. Que descanse en paz.

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