XXIII Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B (Marcos 7, 31-37)

XXIII Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo B (Marcos 7, 31-37)

Todo lo ha hecho bien
καλῶς πάντα πεποίηκεν

Evangelio

31 Jesús dejó el territorio de Tiro, pasó por Sidón y se dirigió de nuevo al lago de Galilea atravesando la Decápolis. 32 Le llevaron a un hombre sordo y tartamudo y le suplicaban que impusiera sobre él la mano. 33 Jesús lo apartó de la multitud y, a solas con él, le metió los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. 34 Luego, mirando al cielo suspiró y dijo: «¡Effatá!», que quiere decir: «¡Ábrete!». 35 Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de su lengua y comenzó a hablar sin ninguna dificultad. 36 Jesús les ordenó que no lo dijeran a nadie, pero cuanto más él insistía, más lo divulgaban ellos. 37 Y llenos de asombro comentaban: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

(BIA)

Reflexión

Recordemos la distribución del capítulo siete de Marcos:

30/08 (XXII) Mc 7, 1-8.14-15.21-23
06/09 (XXIII) Mc 7, 31-37
13/09 (XXIV) Mc 8, 27-35
20/09 (XXV) Mc 9, 30-37
27/09 (XXVI) Mc 9, 38-43. 45. 47-48
04/10 (XXVII) Mc 10, 2-16
11/10 (XXVIII) Mc 10, 17-30
18/10 (XXIX) Mc 10, 35-45
25/10 (XXX) Mc 10, 46-52
01/11 (XXXI) Mc 12, 28-34
08/11 (XXXII) Mc 12, 38-44
15/11 (XXXIII) Mc 13, 24-32
22/11 (XXXIV) Jn 18, 33-37

El evangelio de hoy corresponde al segundo acto de poder realizado por Jesús, el cual queda de la siguiente manera en la estructura tres actos de poder y una controversia:

1 Curación de la hija de una sirofenicia/
Comer las migajas de pan que caen de la mesa (7, 24-30)
2 Cura a un hombre sordo y tartamudo (7, 31-37)
3 Multiplicación de los panes/alimenta a cuatro mil (8, 1-10)
        Controversia sobre los signos (8, 11-21)

Lamentablemente la perícopa de la curación de la hija de una sirofenicia la hemos omitido por razones litúrgicas, por lo tanto, es recomendable leerla e incluirla como parte del recorrido que hace Jesús en territorio pagano, pasando por Tiro (7, 24), Sidón y dirigiéndose de nuevo al lago de Galilea atravesando la Decápolis (7, 31), momento en el cual le llevan al hombre sordo y tartamudo.

Como todo acto de poder, la realidad del hombre enfermo (apartado) cambia posterior a la intervención de Jesús: oídos cerrados – se le abrieron los oídos, era tartamudo – comenzó a hablar sin dificultad.

El reconocimiento de Jesús como el Mesías, recuerda el cumplimiento de las promesas contenidas en el Antiguo Testamento, tal y como lo refiere el profeta Isaías 35, 5-6:

Entonces se abrirán los ojos del ciego,
las orejas de los sordos se destaparán.
Entonces saltará el cojo como ciervo,
la lengua del mudo gritará de júbilo.

El cumplimiento de esta promesa, al transformar la realidad del hombre sordo y tartamudo, nos recuerda la expresión contenida en el relato de la creación del Génesis, en el capítulo 1 versículos 3.9.12.18.21.25.31 (x7) «Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien».

Pidamos en este Domingo el deseo de abrir nuestros oídos a todo mensaje de paz tan urgente en nuestra realidad, y que nuestras palabras se sumen con energía y determinación a los cientos de cristianos que proclaman la Buena Nueva de Jesús en todos los rincones de la tierra.

© Francisco Díaz

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