Juan el Bautista: el precursor

Rosa,_Saint_John_the_Baptist_Revealing_Christ_to_the_Disciples
San Juan el Bautista revelando a Cristo a los discípulos. Salvator Rosa/1655.      
Fuente: artebiblica

Juan el Bautista: el precursor

0. Introducción

El tiempo de Adviento ha introducido en nuestra liturgia y reflexión al evangelista Lucas, y con él, la historia de Juan el Bautista.

Los evangelios propuestos en Adviento son los siguientes:

  • I Domingo, 29 de noviembre, Lc 21, 25-28. 34-36;
  • II D, 6 de diciembre, Lc 3, 1-6;
  • III D, 13 de diciembre, Lc 3, 10-18;
  • y el IV D, 20 de diciembre, Lc 1, 39-45.

El tiempo de adviento nos invita a observar las acciones y a escuchar las palabras de Juan el Bautista, quien a su vez introduce en escena y presenta a Jesús de Nazaret.

Este cambio de personajes requiere que el lector acompañe al precursor (Juan), y en tal recorrido comprenda las razones por las cuales invita a sus seguidores a fijar la mirada en el Mesías (Jesús). No es lo mismo que el precursor sea un personaje ordinario, sin carisma ni profetismo, a que sea un personaje que en pocos versículos despierte al mismo tiempo la admiración de muchos y el odio de los poderosos.

Con el objetivo de fijar nuestra mirada en Juan el Bautista, su importancia y su papel único en el relato lucano, presentaremos en paralelo sistemático las características fundamentales entre Juan y Bano (otro bautista); y entre Juan y Jesús.

Al final tendremos elementos para trazar claves de lectura o hilos conductores que nos guíen en lo que resta del Ciclo C.

1. Paralelismo entre Juan y Bano

Salvado las referencias cronológicas (entre Bano y Juan), tomaremos los relatos individuales para identificar las características de al menos dos formas de ser “bautista”.

Flavio Josefo, historiador judío bajo la autoridad romana, nos brinda información tanto de Juan el Bautista, como de otro “bautista” llamado Bano.

1.1 De Juan el Bautista, Flavio Josefo escribe:

  • “Algunos judíos creyeron que el ejército de Herodes había perecido por la ira de Dios, sufriendo el condigno castigo por haber muerto a Juan, llamado el Bautista.  Herodes lo hizo matar, a pesar de ser un hombre justo que predicaba la práctica de la virtud, incitando a vivir con justicia mutua y con piedad hacia Dios, para así poder recibir el bautismo. Era con esta condición que Dios consideraba agradable el bautismo; se servían de él no para hacerse perdonar ciertas faltas, sino para purificar el cuerpo, con tal que previamente el alma hubiera sido purificada por la rectitud. Hombres de todos lados se habían reunido con él, pues se entusiasmaban al oírlo hablar. Sin embargo, Herodes, temeroso de que su gran autoridad indujera a los súbditos a rebelarse, pues el pueblo parecía estar dispuesto a seguir sus consejos, consideró más seguro, antes de que surgiera alguna novedad, quitarlo de en medio, de lo contrario quizá tendría que arrepentirse más tarde, si se produjera alguna conjuración. Es así como por estas sospechas de Herodes fue encarcelado y enviado a la fortaleza de Maqueronte, de la que hemos hablado antes, y allí fue muerto. Los judíos creían que en venganza de su muerte, fue derrotado el ejército de Herodes, queriendo Dios castigarlo” (Josefo, Antigüedades Judías, XVIII).

1.2 De Bano, Flavio Josefo escribe:

  • “Después, ya que entré en los dieciséis años de mi edad, determiné ver a qué sabían las sectas que había entre nosotros, que, como hemos dicho, eran tres: de fariseos, de saduceos y de esenios; porque pensaba elegiría después con mayor facilidad alguna de ellas, si todas las supiese. Así que caminé por todas tres con mal comer, peor vestir y con grande trabajo, y no contento aún con esta experiencia, como oí decir de un hombre llamado Bano, que vivía en el desierto, vistiéndose del aparejo que hallaba en los árboles y sustentándose de cosas que de suyo produce la tierra, y bañándose, por conservar la castidad, muy a menudo de noche y de día en agua fría, comencé a imitar la forma de vivir de éste, y gasté tres años en su compañía, y después de haber alcanzado lo que deseaba, volvime a la ciudad. Ya tenía diecinueve años cuando comencé a vivir en la ciudad, y apliquéme a guardar los estatutos de los fariseos, que son los que más de cerca se llegan a la secta de los estoicos entre los griegos” (Josefo, Autobiografía).

A continuación, en paralelo, comentarios personales que buscan contrastar la información ofrecida por Josefo de cada personaje.

De Juan el Bautista:

  • Personaje conocido por muchos judíos.
  • Representaba amenaza para Herodes.
  • Se decía de Juan que era hombre justo, invitando a vivir la justicia y piedad, condiciones para bautizarse.
  • Personas de todos lados le buscaban.
  • Herodes reconoce la gran autoridad de Juan, razón por la cual le teme.
  • Presa del temor e incertidumbre, “por si acaso”, Herodes decide encarcelar y matar a Juan.
De Bano:

  • Josefo encuentra a Bano motivado por una búsqueda personal.
  • No representa amenaza para Herodes.
  • No le conocen por justo y no le buscan “personas de todos lados”.
  • Bano se bañaba “de día y de noche”, es decir, se “auto bautizaba”.
  • Josefo que pasa tres años con Bano, lo “imita”.
  • Josefo regresa a la ciudad, guardando los estatutos de los “fariseos”.

 

Sin desconocer la posible interpolación cristiana posterior, el texto de Josefo no explica con tanto detalle la vida y muerte de Bano como lo hace con Juan el Bautista. 

En este sentido, las visibles diferencias que saltan a la vista con ayuda del paralelo entre Juan y Bano, ayudan al momento de comprender que si Juan el Bautista atraía multitudes y representaba peligro ante el poder establecido, entonces el que “viene” después de él, “que es más poderoso” (Lc 1, 7), tendrá que “superar” a Juan el Bautista.

San Juan reprochando a Herodes. 1662-1666. Mattia Preti
San Juan reprochando a Herodes. Mattia Preti/1622-1666.                    

Fuente: artebiblica

2. Paralelismo entre Juan el Bautista, precursor, y Jesús, el Mesías

El recurso literario de paralelismo sistemático quiere mostrar (no demostrar) que Jesús “supera” a Juan el Bautista. Para el evangelio de Lucas mostrar esta “superioridad” es fundamental pues el relato no finaliza con Juan, sino que inicia con él.

Para entender esta secuencia y avance con el cambio de personajes, el precursor (Juan) invita al lector a fijar la atención en el personaje principal (Jesús).

Veamos la presentación que hace el evangelista Marcos de Juan el Bautista:

  • «se presentó Juan en el desierto, bautizando y proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. 5 Toda la región de Judea y todos los de Jerusalén acudían a Juan y se hacían bautizar por él en el río Jordán, reconociendo sus pecados. 6 Juan vestía un manto de piel de camello atado a su cintura con una correa de cuero, y se alimentaba con saltamontes y miel del campo. 7 Y proclamaba diciendo: «Detrás de mí viene uno que es más poderoso que yo, ante quien ni siquiera soy digno de agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. 8 Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo» (Mc 1, 4-8).

Marcos nos presenta a Juan, y Juan aprovecha que el lector fija su atención en él para presentar al que “viene”.

Desde esta intención marcada de Juan, de evitar ser protagonista, veamos la estructura literaria de los primeros cuatro capítulos de Lucas, de los cuales recomendamos una lectura atenta y pausada.

  • Prólogo 1, 1-4
  • Infancia y actividad de Juan, el precursor, y de Jesús, el Mesías: 1, 5-4, 13
    • Anuncio del nacimiento de Juan y de Jesús 1, 5-56
    • Nacimiento de Juan y de Jesús 1, 57-2, 52
    • Comienzo del ministerio de Juan y de Jesús 3, 1-4, 13

Con tal de observar en detalle el relato de Lucas, ubicaremos los datos esenciales tanto de Juan como de Jesús en paralelo.

Anuncio del nacimiento de Juan; 1, 5-25:

  • El ángel Gabriel le dice a Zacarías en el templo: «Tu mujer, Isabel, te dará un hijo al que le pondrás el nombre de “Juan”».
  • Zacarías duda –pues son de avanzada edad-, razón por la cual queda mudo por “no creer”.

Nacimiento de Juan; 1, 57-79:

  • El cántico es entonado por Zacarías.

Juan crece y se fortalece; 1, 80:

  • «El niño crecía y su espíritu se fortalecía. Y estuvo viviendo en lugares desiertos hasta el día de su aparición pública a Israel».

 

Anuncio del nacimiento de Jesús; 1, 26-38:

  • El ángel Gabriel se aparece a María y le anuncia que «concebirá y dará a luz a un hijo, al que pondrá por nombre Jesús».
  • María responde: «aquí está la servidora del Señor. Que se haga en mí lo que tú dices».

Nacimiento de Jesús; 2, 1-21:

  • El cántico es entonado por una multitud de ángeles.

Jesús crece y se fortalece; 2, 40:

  • «El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría, y el favor de Dios estaba con él».

 

 

3. Conclusiones

Una voz clama:
«Abrid en el desierto un camino a Yahvé,
trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios»
Is 40, 3

  • Juan cumple desde pequeño la misión de prepararle el camino al Mesías.
  • Con el recurso literario del paralelismo sistemático, Lucas invita al lector a fijar su mirada en Jesús, a escuchar sus enseñanzas y ver sus obras. Esta invitación va para todo el año 2016, Ciclo C, durante el cual escucharemos el evangelio de Lucas.
  • Juan el Bautista representa el final de la Ley y los Profetas, siendo el último profeta de la antigua alianza que da paso a la Nueva Alianza con Jesús.
  • El relato lucano presenta con genialidad la vida y muerte de Juan, sirviendo de antesala perfecta para que ahora sea el Mesías, Jesús de Nazaret, el que anuncie la Buena Noticia del Reino de Dios e invite a todos a entrar en él (Lc 16, 16).
  • Bano, el auto-bautista, representa todo aquello que NO es Juan el Bautista. Por lo tanto, el precursor del Mesías, no es aquel que se aleja al desierto y se desentiende de los problemas de su pueblo, que se aleja de multitudes y que intenta pasar desapercibido ante el abuso de los poderosos.
  • Juan el Bautista, SÍ es digno de servir de precursor del Mesías pues se aleja al desierto para ver con claridad las injusticias y denunciarlas ante la muchedumbre que le sigue.
  • El papel insustituible de Juan el Bautista dentro del relato lucano, representa fijar nuestra mirada en la “voz que grita en el desierto” (Is 40, 3), que disminuye y desaparece por voluntad propia para dar todo el protagonismo al “que viene detrás de él” (Mc 1, 7).
  • En el tiempo de Adviento la figura de Juan el Bautista puede ayudarnos a entender que el nacimiento, vida y muerte de Jesús, significa más que la figura bonita del niño recién nacido y las bellas luces de las posadas. Si Juan, como precursor, fue la voz que gritó desde el desierto, que fue asesinado por denunciar las injusticias y “estorbar” al poder establecido, entonces el que viene en la historia de salvación, Jesús de Nazaret, es más que eso.
  • ¿Estamos listos para alegrarnos por su nacimiento?

Referencias:

  • CELAM. Nuevo Testamento. Biblia de la Iglesia en América Latina (BIA). Colombia: PPC, 2015. 183-197.
  • Josefo Flavio.  Las antigüedades de los judíos. Libro XVIII, Capítulo V.
  • Josefo, Flavio. Las Guerras de los Judíos. Tomo I.
  • Pikaza, Xavier. – Diccionario de la Biblia II. Verbo Divino, 2007, 518-521.

——–

© Francisco Díaz

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Una respuesta a Juan el Bautista: el precursor

  1. Ana Isabel García dijo:

    Gracias Francisco por compartir sus conocimientos.

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