Divino Afflante Spiritu

Divino Afflante Spiritu

Divino Afflante Spiritu

Resumen de la carta encíclica Divino Afflante Spiritu, promulgada por Pío XII el 30 de septiembre de 1943, a 50 años de la Providentissimus Deus.

Sirva el presente escrito para orientar y motivar la lectura de la encíclica en su totalidad, a la cual pueden acceder en el siguiente link: Divino Afflante Spiritu

Resumen

1. Los sagrados escritores inspirados por el divino Espíritu plasmaron en letras el designio salvífico de Dios.

2. A cincuenta años de la Providentissimus Deus, es oportuno confirmar lo que fue aprobado y decretado, renovando y animando a los estudiosos.

3. León XIII hizo énfasis en el contenido de salvación expresado en los textos Sagrados.

4. Renovamos el compromiso y promovemos el estudio responsable y los textos Sagrados que son fuente de revelación para todo creyente.

5. Apoyamos todos los esfuerzos realizados hasta el momento en lo que respecta a la exégesis católica.

6. Los maestros que interpreten las sagradas letras deben ser siempre los mejores, motivando a los estudiantes a aspirar a los grados de licencia y doctor en Sagrada Escritura. Así se funda el Pontificio Instituto Bíblico encomendado a los Jesuitas.

7. Todo profesor de Sagrada Escritura en los seminarios o escuelas bíblicas, debe tener reconocimiento canónico.

8. Congregaciones religiosas han realizado una labor extraordinaria en destinar personal y recursos económicos en pro de mantener bibliotecas y lugares de estudio destinados a las Sagradas Letras.

9. Las Sagradas Escrituras requieren en su labor formativa tanto del estudio como de la oración, inseparable una de la otra.

10. La estructura y orden de los estudios superiores bíblicos deben de servir tanto en los seminarios como para acercar a todo creyente a las Sagradas Letras.

11. Los estudios bíblicos, objetivos y de gran utilidad, deben actualizarse constantemente, atendiendo a los métodos y novedades de otras ciencias para profundizar e interpretar con mayor claridad el espíritu que opera y anima en tan necesario camino espiritual.

12. El estudio de las lenguas antiguas y textos primitivos siguen siendo conocimiento necesario para los estudios bíblicos.

13. Conocer las escrituras divinas supone un estudio y uso de la crítica textual, restituyendo así el texto a su expresión lo más completa posible.

14. Utilizar la crítica textual o cualquier método, no significa ir en contra del uso de la Vulgata.

15. Hallar y exponer el sentido genuino de los Sagrada Libros, es misión que los exegetas asumen con seriedad seriedad, para así entender el sentido literal de las palabras, valiéndose de las lenguas y de los paralelos, buscando toda luz expuesta de la mente del autor.

16. Los exegetas recuerden dialogar con los Santos Padres y con el Magisterio de la Iglesia, a fin de no buscar su propia gloria, sino que sus estudios sean útiles para motivar una vida santa y cristiana.

17. Toda interpretación es, ante todo, teológica.

18. Los exegetas católicos promuevan el sentido espiritual de la palabra divina.

19. Los Santos Padres y los grandes expositores son un ejemplo claro de cómo ha de interpretarse las Sagradas Letras sin olvidar el fin por el cual fueron escritas.

20. Los exegetas han de fijarse en aquellos textos que siguen siendo una tarea pendiente en la interpretación.

21. Los estudiosos modernos deben saberse motivaos por los escritores sagrados que inspirados por el Espíritu Santo expresaron una particularidad y forma de dejarse guiar como un ser vivo dispuesto como instrumento sagrado.

22. El intérprete conozca a profundidad la labor de los escritores sagrados, entendiendo el contexto, motivaciones e intenciones puntuales desde las cuales se dispuso a escribir los textos.

23. El sentido literal en ocasiones se entiende con recursos de historia, arqueología, etnología y otras disciplinas. La comprensión del contexto del tiempo y país, literatura y demás es fundamental para avanzar en tal claridad.

24. El estudio de los géneros literarios importa y es de gran ayuda para saber interpretar con seriedad las Sagradas Escrituras.

25. El exegeta atiende a los géneros literarios empleados por los autores sagrados, ubicando esas maneras de narrar en su contexto, sea fiel o no a los acontecimientos históricos como tal.

26. Atender a la arqueología, antiguas letras, contextos, literatura, etc, todo contribuye a progresar en el conocimiento de la antigüedad, así como, principalmente, en promover la vida cristiana iluminada desde los textos divinos.

27. Las discusiones acerca de la autenticidad de los libros sagrados, deben saberse dialogantes con las teorías o hipótesis diversas provocadas por las exploraciones y estudios que se refieran a la verdad histórica frente a la historia de la salvación. Abandonar tales prejuicios y dedicarse a armonizar diversas exposiciones, sirven para avanzar toda investigaciones y no entorpecer o defender sin razón una u otra postura.

28. Los exegetas católicos asuman con seriedad académica los resultados de investigadores no creyentes y sepan aprender y dialogar con diversas teorías que exponen nuestros propios límites.

29. El intérprete católico movido por amor y en relación con la Iglesia, siéntase comprometido a ofrecer explicaciones que muevan al cuerpo eclesial a sentirse responsables en la caridad y comprometidos con la verdad.

30. La autoridad de los Libros Sagrados se entiende en tanto sirve para promover, en los Hijos de Dios,  la libertad responsable y bien formada.

31. Todo esfuerzo de estudio de la Palabra de Dios sirve para procurar a la santidad de todo hombre, que instruido por la fe en Cristo Jesús, se anime al buen obrar. Evítese manipular al provecho propio la Sagrada Escritura.

32. Tanto los sacerdotes como todo predicador referente a la Sagrada Escritura, debe probarse y formarse para ser aptos y capaces del buen guiar y animar la lectura y estudio de la divina palabra. Procúrese animar la reflexión teológica en cuya labor las Escrituras sean fuente de vida espiritual, y omítanse discusiones inútiles y superfluas.

33. Toda generación acorde a su propio contexto, debe actualizar el sentido y urgencia del estudio de la Sagrada Escritura, para que ilumine eficazmente toda realidad y anime a seguir a Jesús, el Señor, desde la misericordia, justicia y caridad generosa.

34. A todos queda la invitación a cumplir y llevar a la práctica el estudio de la Sagrada Escritura y provocar los frutos que le siguen, sea por medio de la enseñanza, predicación, lectura y oración de la Palabra de Dios. Nuestros antecesores dejaron un nivel alto para que nosotros también busquemos igualarlos y, quizá, superarlos.

35. Meditemos y gustemos las palabras Sagradas que son los deseos de Dios para sus hijos.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 30 del mes de septiembre, en la Festividad de San Jerónimo, Doctor Máximo en exponer las Sagradas Escrituras, el año 1943, quinto de nuestro pontificado.

© Francisco Díaz

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