XXII Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C (Lucas 14,1.7-14)

la-gran-cena

Imagen tomada de internet

XXII Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo C (Lucas 14,1.7-14)

Evangelio

1.Un sábado Jesús fue a comer a la casa de uno de los fariseos más importantes, y ellos lo observaban.

2.Por casualidad había delante de él un hombre que sufría de hinchazón.
3.Jesús preguntó a los maestros de la Ley y a los fariseos: «¿Está permitido por la Ley curar en día sábado o no?»
4.Pero ninguno respondió. Jesús entonces se acercó al enfermo, lo curó y lo despidió.
5.Después les dijo: «Si a uno de ustedes se le cae su burro o su buey en un pozo en día sábado, ¿acaso no va en seguida a sacarlo?»
6.Y no pudieron contestarle.

7.Jesús notó que los invitados trataban de ocupar los puestos de honor, por lo que les dio esta lección:
8.«Cuando alguien te invite a un banquete de bodas, no escojas el mejor lugar. Puede ocurrir que haya sido invitado otro más importante que tú,
9.y el que los invitó a los dos venga y te diga: Deja tu lugar a esta persona. Y con gran vergüenza tendrás que ir a ocupar el último lugar.
10.Al contrario, cuando te inviten, ponte en el último lugar y así, cuando llegue el que te invitó, te dirá: Amigo, ven más arriba. Esto será un gran honor para ti ante los demás invitados.
11.Porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado.»
12.Jesús dijo también al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una comida, no invites a tus amigos, hermanos, parientes o vecinos ricos, porque ellos a su vez te invitarán a ti y así quedarás compensado.
13.Cuando des un banquete, invita más bien a los pobres, a los inválidos, a los cojos y a los ciegos.
14.¡Qué suerte para ti, si ellos no pueden compensarte! Pues tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos.»

(BLT)

Reflexión

El Leccionario omite los versículos del 2 al 6, los cuales rescato en color verde con tal de comprender su contexto inmediato.

Al leer Lucas 14, 1-6, notamos sin dificultad que la enseñanza discipular se desarrolla en un ambiente poco amigable para Jesús que va a la casa de uno de los fariseos más importantes. Los invitados del fariseo, maestros de la Ley y fariseos, según el verbo «παρατπηρέω», observan el proceder de Jesús de una forma cuidadosa y atenta pero con malas intenciones.

En este ambiente transcurre la “transgresión” de la Ley de parte de Jesús al curar en sábado a un hombre con hidropesía. El silencio de los maestros de la Ley y de los fariseos en dos ocasiones (v4.6), funcionan como antesala perfecta para que Jesús enseñe, como Maestro, por medio de tres parábolas cómo deben proceder aquellos que quieran considerarse sus discípulos.

Previo a considerar las tres enseñanzas discipulares, es importante notar que Jesús no ofrece nuevas leyes que deben ser observadas con rigurosidad, sino que enseña por medio de comparaciones para que nosotros, lectores de la Palabra, vivamos nuestro propio camino discipular.

La primera enseñanza discipular (Lc 14, 7-11) nos invita a que sea nuestro prójimo el que ocupe el lugar más importante. En ocasiones gastamos demasiada energía en destacar frente a los jefes, maestros y amigos, creando una mentira que requiere de otras para sostenerse en el tiempo.

La segunda enseñanza discipular (Lc 14, 12-14) nos recuerda que hacer el bien sin esperar retribución es tan humano y vital que muchos tienen miedo a sentirse plenos y “gastar” su tiempo en un asilo o llevar un poco de alegría a los barrios marginales de nuestras ciudades cuyos alcaldes llaman “modernas”.

Y la tercera enseñanza (Lc 14, 15-24), -que también omite el Leccionario- que se ocupa del comportamiento de los invitados durante una cena, nos enseña que en ocasiones los que en realidad merecen participar de un gran banquete, son aquellos que ni siquiera se consideran dignos de ser llamados.

En la simplicidad y sencillez de las parábolas radica la fuerza transformadora del Evangelio de Jesús, pues ser humilde y generoso, además de ser gratis, nos recuerda que antes de ser jefes o empleados, ricos o pobres, somos hermanos.

Pidamos en este domingo la capacidad de “observar” de buena manera y con mucha atención la enseñanza del Maestro.

Comentario

 

© Francisco Díaz, S.J.

 

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