Congregación General 36: remando mar adentro

Congregación General 36

remando mar adentro

Ὡς δὲ ἐπαύσατο λαλῶν, εἶπεν πρὸς τὸν Σίμωνα·
ἐπανάγαγε εἰς τὸ βάθος

El texto

La Congregación General 36 iniciará el próximo 2 de Octubre en Roma. En ella los Jesuitas congregados escucharán la renuncia del Padre General Adolfo Nicolás S.J., y de aceptarla, procederán a elegir a su sucesor. Posterior a la elección tendrán el tiempo para dialogar acerca de los futuros decretos que orientarán la vida y misión de los Jesuitas y sus colaboradores.

“Remando mar adentro” «ἐπανάγαγε εἰς τὸ βάθος» es el texto evangélico que acompaña al logo oficial de la CG36, y lo encontramos en el evangelio de Lucas 5, 4.

Con tal de “sacar provecho” del texto evangélico, me atrevo a sugerir algunas pistas que puedan ayudarnos en nuestra reflexión previo a la Congregación General 36. Presento a continuación dos traducciones del texto de Lucas 5, 1-11 para gustar de cada una de ellas.

Biblia de Jerusalén, (BJE) 2009. Biblia de la Iglesia en América, (BIA) 2015.
“1 Estando Jesús a la orilla del lago de Genesaret, la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios.

2 En esto vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.

3 Subió entonces a una de las barcas, que era de Simón, y le rogó que se alejara un poco de tierra. Se sentó y empezó a enseñar desde la barca a la muchedumbre.

4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.»

5 Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, basta que tú lo dices, echaré las redes.»

6 Así lo hicieron, y pescaron tan gran cantidad de peces que las redes amenazaban con romperse.

7 Entonces llamaron por señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.

8 Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.»

9 Y es que el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían capturado.

10 Y lo mismo les ocurrió a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.»

11 Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.”

1 En una ocasión, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno a él para escuchar la palabra de Dios.

2 Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían bajado y estaban lavando las redes.

3 Subió a una de ellas, que era la de Simón, le pidió que se apartara un poco de la orilla y, sentándose, enseñaba a la gente desde la barca.

4 Cuando Jesús terminó de hablar le ordenó a Simón: «Navega hacia el centro del lago y tiren sus redes para pescar».

5 Simón le respondió: «¡Señor, no pudimos sacar nada a pesar de que nos cansamos trabajando toda la noche! Pero tiraré las redes confiando en tu palabra».

6 Así lo hicieron, y recogieron una cantidad tan grande de peces que sus redes comenzaban a romperse.

7 Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que fueran a ayudarles. Estos fueron, y llenaron las dos barcas hasta el punto de que casi se hundían.

8 Cuando Simón Pedro vio esto, se postró a los pies de Jesús y le dijo: «¡Aléjate de mí, Señor, porque soy un hombre pecador!».

9 En efecto, por la pesca tan grande que habían realizado, el temor se apoderó de Pedro y de todos los que estaban con él,

10 incluso de Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús le dijo a Simón: «¡No temas! A partir de ahora serás pescador de hombres».

11 Entonces ellos sacaron las barcas a la orilla y, dejándolo todo, lo siguieron.

El versículo destacado (4) forma parte de una sección que inicia en Lc 4, 14 y que culmina en Lc 6, 11. Delimitado el texto, procedemos a nombrar cada una de las secciones recurriendo principalmente a la Biblia de la Iglesia en América:

  1. El primer anuncio de Jesús en Nazaret (4, 14-30)
  2. El poder de la Palabra que sana y llama (4, 31-5, 11)
  3. El poder de la Palabra es cuestionado (5, 12-6, 11)

Al tomar de referencia las secciones 1  y 2 (4, 14-5, 11), notamos que inician con un movimiento geográfico de Jesús que vuelve a Galilea llevado por la fuerza del Espíritu. Es importante destacar la intención de Lucas al afirmar que la fama de Jesús “se divulgó por toda esa región” (4, 14), pues esta pequeña indicación hace posible que Jesús sea conocido por los pescadores y la muchedumbre en los versículos siguientes.

De esta manera se conduce hacia Nazaret (4, 16) y tras provocar asombro (4, 22) e indignación (4, 28) en la sinagoga, se dirige a Cafarnaún (4, 31) donde su Palabra es reconocida como aquella que posee “autoridad y poder que hasta los espíritus impuros le obedecen” (4, 36).

El capítulo 5 inicia con una nueva puntualización geográfica, pues estaba “a orillas del lago de Genesaret”. Recordemos que la fama de Jesús se ha difundido por toda la región (4, 14.37) razón por la cual Simón se muestra favorable y acata la indicación de Jesús que le pide apartar un poco la barca de la orilla para así enseñar a la muchedumbre.

El protagonismo de Simón se hace evidente en el momento en que Jesús le ordena: “navega – rema – boga” «ἐπανάγαγε» mar adentro. La frase con la que Simón explica su cansancio y frustración “no pudimos sacar nada a pesar de que nos cansamos trabajando toda la noche”, sirve para destacar con mucha más fuerza la confianza puesta en la Palabra de Jesús.

La pesca exitosa provoca asombro (temor) en Simón, y en todos los demás pescadores. Simón, postrado a los pies de Jesús, se reconoce pecador.

Nuevamente Jesús se dirige a Simón y lo invita a no tener miedo pues desde ese momento será pescador de hombres. El relato termina afirmando que Simón, Juan, Santiago y sus compañeros dejaron todo y le siguieron.

 

Para reflexionar

Todo movimiento de Jesús y diálogo con Simón se enmarca dentro del escenario de una pesca. Atendiendo a las tradiciones antiguas, Lucas acude al lenguaje simbólico que se asemeja al esfuerzo de un profesor por atraer a sus estudiantes e invitarlos a transformar sus vidas mediante la educación. En este sentido, el “cebo” o “anzuelo” que Simón tendrá que utilizar es la Palabra de Dios, y de esa forma convertirse en “pescador” «ζωγρῶν» de hombres, es decir, en alguien que mediante el anuncio de la Buena Nueva renueva la vida de sus oyentes.

Hemos de notar que hasta el capítulo 4 Jesús ha sanado y enseñado sin compañía, razón por la cual requiere rodearse de colaboradores, siendo los primeros Simón, Juan y Santiago.

Si los nuevos compañeros de Jesús han recibido la misión de transformar o renovar la vida de otros, es porque su propia vida ha sido transformada. Han pasado de una experiencia de fracaso a confiar en la Palabra pronunciada por el Maestro y todo ha cambiado para ellos.

Arrodillados y temerosos se han reconocido pecadores, pero ante la invitación del Maestro lo han dejado todo y están dispuestos a seguirle con valor.

Simón llamó a sus compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Nuestra misión como Jesuitas junto a nuestros colaboradores, no es un derecho adquirido, sino un encargo que, en ocasiones, sobrepasa nuestras fuerzas. Reconocernos necesitados de ayuda puede ser una oportunidad grandiosa para dejar que el Espíritu sea el que nos renueve.

Desde esta óptica, en un mundo en el cual muchos desean aferrarse al poder, vienen a mi memoria las palabras que pronunciara Valentín Menéndez S.J., en enero de 2008, quien en nombre de la Congregación General 35, aceptó la renuncia del P. Peter-Hans Kolvenbach S.J., como General de la Compañía de Jesús.

“En primer lugar queremos decirle que nos sentimos edificados del ejemplo de libertad de espíritu con la que Usted ha interpuesto su renuncia, enmarcándose así en el espíritu del Evangelio y de los Ejercicios, tan distinto de la dinámica de este mundo de aferrarse y luchar por los puestos de poder y de prestigio.  Nuestro carisma y legislación no son buenos solo porque propongan bellos ideales, sino sobre todo porque hay personas que saben encarnarlos y vivirlos.”

De igual manera estamos invitados a vivir en libertad de espíritu, sin aferrarnos a viejas costumbres o formas de proceder que se mantienen en el tiempo con autoritarismo y prepotencia.

A pesar de la frustración y fatiga, Simón supo confiar en la Palabra de su Señor que lo invitaba a navegar nuevamente y a tirar las redes.

La Congregación General 36 puede ser una oportunidad para que nuestro cansancio y frustración se transforme en alegría y entusiasmo que tanto necesitamos para recrear nuestra misión y renovar nuestros compromisos con la vida, la justicia y la paz.

Nuestra historia gloriosa de entrega generosa debe volcar nuestra mirada misericordiosa sobre nuestras infidelidades y errores. Y así, débiles y necesitados de amor y gracia, podremos postrarnos a los pies de Jesús y decir como Simón que somos hombres pecadores. Que por nuestras propias fuerzas no tendríamos la fortaleza necesaria para levantarnos y salir de nosotros mismos, de nuestros egoísmos y vanaglorias.

Y si de adentrarnos en aguas profundas se trata, urge reiterar nuestra apuesta por educar para la vida, predicar misericordia y ser signos vivos de reconciliación.

El texto elegido termina así: “Y dejándolo todo, le siguieron”.

Oremos por los frutos de la Congregación General 36, para que al hacerlos vida nos transformen en oyentes de la Palabra y así transitar con energías renovadas los caminos que nos permitan en todo Amar y Servir.

Oración por la Congregación General 36

Dios, Padre nuestro, omnipotente y misericordioso,
que has enviado a Jesús, tu Hijo y tu Palabra,
para salvar al género humano con su vida, su cruz, y su resurrección.

Y has enviado tu Espíritu Santo para iluminar y acompañar
a la Iglesia, peregrina en la tierra.

Llenos de confianza en tí, te encomendamos nuestra Compañía,
que lleva el nombre de Jesús.

Haz que la Congregación General 36 se abra a la acción de tu Espíritu,
para que podamos vivir para tu mayor gloria
en fidelidad a nuestra historia y nuestros Santos.

Danos espíritu de servicio a la Iglesia, bajo la bandera de la cruz;
danos amor profundo por este mundo,
que es obra de tus manos y que has confiado a tu pueblo;
danos la gracia de ver con tus ojos
la belleza de la creación y las alegrías y sufrimientos de nuestros hermanos y hermanas;
danos un corazón que esté en plena sintonía con el tuyo,
para amarte y servirte en todas las cosas.

Te lo pedimos por Jesús, nuestro liberador.

AMEN

María, Madre de la Compañía, intercede por nosotros.

Santos y beatos de la Compañía de Jesús, rogad por nosotros.

Referencias

  • Brown, Raymond. Nuevo comentario bíblico San Jerónimo. Verbo Divino, 2004.
  • Biblia de Jerusalén. Editorial Desclée De Brouwer, S.A., 2009.
  • Carta Apostólica, Papa Francisco. A todos los consagrados, 21 de noviembre de 2014.
  • Congregación General 35. Renuncia del P. Peter-Hans Kolvenbach. 14 de enero de 2008. infosj@sjcuria.org
  • Congregación General 36. http://gc36.org/ (consultado el 2 de septiembre)
  • Guijarro, Santiago. Los cuatro evangelios. Sígueme, 2010.
  • La Biblia de Nuestro Pueblo. Alonso Schökel, Luis. Ediciones Mensajero, 2008.
  • Nuevo Testamento. Biblia de la Iglesia en América. CELAM. PPC, 2015.
  • Novum Testamentum Graece. Nestle Aland 28. 2012.
  • Wuellner, Wilhelm H. The meaning of “Fishers of men” (The New Testament library). Westminster Press, 1967

© Francisco Díaz, S.J.

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2 respuestas a Congregación General 36: remando mar adentro

  1. Pingback: “Remar mar adentro”: texto que acompaña la 36 Congregación General de los jesuitas | La Palabra HOY

  2. Dagoberto Violante dijo:

    “Remar mar adentro” Es una invitacion a no temer y creer en la promesa de DIos cuando Jesus nos invita a seguirlo después de que aunque hayamos pecado y que no seamos dignos; pero basta la palabra de Jesus para volver e intentar nuevamente en el momento que nos invita… Basta tu palabra para que yo confié señor¡…

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