San Pablo enviado a predicar el evangelio a los gentiles

 

San Pablo enviado a predicar el evangelio a los gentiles

 

En el libro de los Hechos de los Apóstoles, la inclusión de la historia de Saulo es fundamental, pues si la Palabra ya ha sido proclamada en Jerusalén, entonces se necesita de alguien que ofrezca su testimonio[1] y propague la Palabra a los gentiles.

Lucas, que cuenta en tres ocasiones el relato del encuentro de Pablo con Jesús camino a Damasco (9, 1-9; 22, 1-16 y 26, 9-18) no menciona cómo recibió el evangelio, pues la intención es relacionar a Pablo con la Iglesia, por medio de la cual aprende la historia de Jesús.[2]  Pablo, en cambio, relata en sus cartas (Ga 1, 11-16; 1 Cor 9, 1ss; 15, 8-10; Flp 3, 6-8) cómo Dios le reveló a su Hijo, que debía predicar a los gentiles, y describe cómo recibió el evangelio.

Es claro que Pablo, en los relatos lucanos, no es presentado como el único apóstol, sino más bien como un testigo que tendrá la función importante de ser misionero entre los gentiles.[3]  Ahora bien, uno de los motivos que darían razón de la necesidad de Lucas de ubicar a Pablo como evangelizador del mundo gentil, sabiendo que él mismo se describe en sus cartas como el único apóstol, sería la de crear unidad en las comunidades diversas y alejadas.

En esta predicación hacia los gentiles, Pablo relata el momento de su vocación en tanto necesita anunciar el evangelio.[4]  Las experiencias personales y lo que Pablo consideraba ganancia, ahora es pérdida desde y por causa de Cristo (Flp 3, 7-9).  Es decir.  Pablo comparte su propia experiencia en tanto sirve, no para ponerse de ejemplo, sino para que por medio de su confesión personal, el evangelio pueda llegar a todos.[5]

En Gálatas 1, 13-17, Pablo explica con detalles únicos la forma en que ha sido llamado y autorizado para anunciar entre los gentiles a Cristo.  Esta defensa o justificación que hace Pablo de su misión, no sirve únicamente para igualarse a los demás apóstoles, o para que los gentiles le crean, sino que hace uso de este relato para explicar que por medio de su llamado, Dios, al enviar a Cristo, pone fin al sistema judío basado en la justicia que da la ley.[6]  Entendemos entonces que la información ofrecida por Pablo en Gálatas, sirve para explicar algo más grande que una simple defensa que pueda hacer Pablo de él mismo. 

En Gálatas 3, 23-25, Pablo explica que con la llegada de Cristo, nuestra justificación radica en la fe, y que a partir de aquí, todos somos Hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.  Este título cristológico de “Hijos de Dios”, pertenece precisamente al pensamiento de una salvación para todos,[7] siendo el testimonio de su vocación, el relato puesto al servicio y en función del contenido de su predicación y su teología.

Desde esta óptica, la Evangelización no requiere de protagonismos ni necesita de unos que se digan superiores a otros.  Siguiendo el orden de ideas presentadas anteriormente, Pablo sugiere utilizar la experiencia toda y el testimonio de vida en tanto que se requiere para un objetivo y fin más grande y universal.

En este tercer y último elemento, resalta la figura de Pablo, elegido para ser enviado a predicar a los gentiles.  De nada nos serviría entender quién era Pablo y el llamado que recibió, sin proyectar un futuro inmediato y lejano.

Al recibir el llamado, Pablo no se queda en su hogar esperando a que lleguen a él los que quieran escucharle o aprender del ahora llamado “apóstol”.  Pablo sigue caminando y va hacia los gentiles a predicar.  Poco le importará a Pablo ser perseguido y encarcelado, humillado y ultrajado.  Él sabe que su predicación le traerá más incertidumbres y dificultades, que espacios de tranquilidad y serenidad. 

Esto parece indicarnos que el trabajo respecto a la evangelización tiene que tener dentro de sí misma, más discusiones con otros que escucha atenta de muchos, más de malos tratos que recepciones oficiales, más de incomprensiones y fatigas, que premios y condecoraciones. 

Bibliografía

[1] Fitzmyer, Los Hechos de los Apóstoles, II, 14.
[2] Ibid., 16.
[3] Pervo, Pablo después de Pablo, 35.
[4] Bornkamm, Pablo de Tarso, 48.
[5] Ibid., 49.
[6] Ibid., 54.
[7] Ibid., 55.

© Francisco Díaz, S.J.

Video recomendado: San Pablo. History Channel

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