IV Domingo de Pascua – Ciclo C (Juan 10,27-30)

IV Domingo de Pascua – Ciclo C

(Juan 10,27-30)

Evangelio

[25Jesús les respondió: «Ya os lo he dicho*, pero no me creéis.
Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí. 26 Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas*.]

27 Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen.
28 Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
29 El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos*, y nadie puede arrebatar nada*
de la mano del Padre.
30 Yo y el Padre somos uno*.»

Palabra del Señor

Reflexión

El Evangelio de hoy se encuentra en una sección que se enmarca en la Fiesta de la Dedicación del Templo (tras la profanación de Antíoco Epífanes, 164 aC).

Con tal de visualizar dicha sección y subdivisiones, las presento de la siguiente manera:

  • Juan 10,22-39: Fiesta de la Dedicación
    • Juan 10,22-30: Seguridad de las ovejas
    • Juan 10,31-37: Identidad divina de Jesús

Otra posible división podríamos hacerla considerando la pregunta hecha de parte de los judíos a Jesús en el versículo 24, hasta la reacción en el versículo 31. Al incluír los versículos 25 y 26, (lo ideal sería considerar los vv.24-31) podremos entender de mejor manera el Evangelio sin perder de vista que el tema central es la unión del buen pastor con sus ovejas.

En los versículos que nos interesan en este Domingo, el v.27 forma parte de una respuesta que inicia en el v.25 ante una pregunta que le formulan los judíos pidiéndole que sea claro y que revele su verdadera identidad. Notemos que el v.31 presenta la consecuencia de dicha respuesta, la cual parece que no agradó a los judíos porque querían apedrearlo. ¿Qué dijo Jesús que molestó tanto a los judíos?

Los vv.28-29 presentan a Jesús dispuesto dar vida sin reservas, actitud contraria a los judíos que ante tal afirmación positiva desean “apedrear” a Jesús. Notemos los puntos opuestos, por un lado Jesús dispuesto a dar vida a su rebaño, y otros (los judíos, que no forman parte del rebaño) que desean arrebatarla.

El Evangelio deja claro que para formar parte del “rebaño” de Jesús, primero debemos escucharle para así conocerle y seguirle. De lo contrario, seremos como los judíos que a pesar de acompañarle y de estar con él, son incapaces de comprender sus enseñanzas.

Que este Domingo nos permita reafirmar nuestra decisión de conocer más a Jesús, de su palabra, sus obras y su vida entregada por nosotros para que tengamos vida.

© Francisco Díaz, S.J.

Referencias

  • Infante, Renzo., Giovanni. Introduzione, traduzione e commento, Cinisello Balsamo 2010.
  • Guijarro Oporto, Santiago., Los cuatro evangelios, Salamanca 2010.
  • Levoratti, Armando J., Comentario Bíblico Latinoamericano, Navarra 2007.

Video recomendado: Yo soy el buen pastor

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